¡Calidad por encima de todo! Siempre. 

No solo para los aceites tempranos, sino también para los “vírgenes extras” que envasamos en gran formato y para los que vendemos a granel en esa categoría, pero que en la mayoría de los casos están al límite del “virgen”.

¿No salen las cuentas? En general, los números de la mayoría de los productores caminan por la vía “cantidad”, con mentalidad de graneles-lampantes, es lo más cómodo y a corto plazo lo que menos inversión requiere. De esta forma, produciendo vírgenes y lampantes, los costes son menores en la recogida y el rendimiento graso es mayor; además de la escasa diferencia que existe en los precios de referencia entre  los graneles de las distintas categorías (8€/kg y 7,3 €/kg en la última semana de  noviembre, precios excepcionalmente altos debido a la baja producción de las dos últimas campañas), el agricultor lo tiene claro.

De esta forma, algunas cooperativas, han recomendado a sus socios, esperar a que suban los rendimientos de noviembre para iniciar la recogida, aunque lo cierto, es que la grasa ya estaba formada en la aceituna, terminado su proceso de lipogénesis. 

Los porcentajes bajos de materia grasa se deben, fundamentalmente, a las lluvias de las últimas semanas que han incrementado el contenido de agua en el fruto, por lo que aparentemente aumenta el porcentaje graso, pero en realidad, la cantidad de aceite es la misma. Por lo general, la aceituna va perdiendo humedad a medida que va madurando, y de un 14% de rendimiento, pasamos a un 16-18% en varias semanas. Pero si llueve, como ha ocurrido en estas últimas semanas, ese 14% no se incrementa, porque la aceituna, en lugar de perder agua, la gana (máxime si procedía de secano y/o con riego deficiente). Esto no nos llevaría a engaño si el kilo de aceite se calculara por el porcentaje de grasa sobre materia seca, sin tener en cuenta el agua de la aceituna.

De todas formas, este planteamiento es correcto si lo que queremos es seguir produciendo y vendiendo vírgenes y lampantes a granel y depender de las oscilaciones del mercado que dicte la oferta-demanda.

Por otro lado, pretender defender y promocionar el “olivar tradicional” y la catalogación del paisaje del olivar es incongruente con maltratar al fruto, tirándolo al suelo y/o produciendo aceites lampantes.

Está claro que la calidad no es un camino equivocado, pero siempre que vaya unida a un plan de comercialización y marketing. En caso contrario, todo lo que hemos avanzado en calidad, que ha sido mucho durante los últimos años, servirá para poco.

¿Para cuándo un plan estratégico para comercializar en botella? Ya sabemos elaborar aceites de gran calidad (si ese es nuestro objetivo) pero no avanzamos, si no damos el paso de la comercialización si seguimos esperando que vengan a comprarlo, como hacemos con los graneles. Invertimos en maquinaria e infraestructuras, favorecidas por las ayudas europeas que se han destinado a ello, pero es nula la inversión en un plan de marketing para comercializar aceite en botella. Existen muy buenas empresas capaces de llevar a cabo estos proyectos, como lo han hecho en el mundo del vino. ¡A lo grande!

Por parte de la Diputación de Jaén se han realizado actuaciones súper importantes y muy acertadas. El programa de “calidad” y “gastronomía” ha colocado a “Jaén selección” y a las “estrellas Michelin” en el más alto nivel de promoción internacional: AOVES de excelente calidad, Oleotur, turismo gastronómico…  Son actuaciones súper acertadas y que están dando su fruto. Pero esto no es suficiente, el productor, apenas mueve fichas. Toca un planteamiento diferente, cambiar el concepto de ser “la despensa de Europa de aceites lampantes” a ser la “despensa europea de la calidad”. Hay empresas que lo están llevando a cabo con gran éxito, algunas relativamente jóvenes y otras que, aunque durante generaciones se han dedicado a comercializar aceites a granel, en la actualidad se están dedicando a la  “alta calidad”. ¿Están equivocadas? ¿Tan difícil es invertir en marketing para nuestra marca.? ¿O deberíamos hacer convenios con las marcas ya introducidas para que con un precio razonablemente justo pusieran nuestro aceite en el mercado? Urge actuar. 

Tenemos a la vuelta de la esquina una presumible gran bajada de precios, cuando apenas se presenten dos campañas con una producción media-alta y se desequilibre la relación producción-consumo (recordemos que la bajada drástica del consumo que se ha producido en el último año, va a ser difícil de recuperar). Nos vamos a encontrar, con bastante probabilidad, con una desagradable sorpresa: que tengamos las bodegas llenas y que la demanda de producto no sobrepase los 2€/kg. No es catastrofismo, es realidad.

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