Este artículo es parte del Informe Anual de Coyuntura del Sector Oleícola 2023. Director: Manuel Parras

La memoria completa se puede consultar en:

https://www.catedraaceitesdejaen.com/wp-content/uploads/2024/02/Informe-2023-24-1.pdf

El hecho de que la cultura del olivar y sus paisajes formen parte de la Lista del Patrimonio Mundial es una oportunidad extraordinaria. La detección de un Valor Universal Excepcional, identificada en varios de los criterios que para ello ofrece UNESCO, es un primer motivo de esperanza en que esta iniciativa pueda culminar positivamente en los próximos años. De entrada, la implementación del plan de gestión, incluso antes de que se produzca una decisión, permite entender que la apuesta por una mirada patrimonialista del olivar está ya consolidada en el ámbito científico, técnico y político. Dicho plan tiene capacidad para poner en marcha procesos de desarrollo rural y necesita de la coordinación de recursos humanos y económicos que ya están disponibles o tendrán que formar parte de las prioridades inmediatas de diferentes organismos públicos. El potencial de desarrollo no se limita, por otra parte, a los ámbitos concretos que conforman los componentes del bien (insistimos de nuevo en que se trata de un área muy pequeña con relación a la superficie olivarera total), pues su impacto social tiene potencial suficiente para permear en el conjunto del territorio donde el olivar tradicional está más presente.  Por tanto, en términos generales, ayudará a profundizar en la consolidación del olivar tradicional y su entornos rurales como destino turístico; estimulará la producción de aceites cualificados y diferenciados, muy apropiados para la venta directa y de proximidad, ligados a la identificación con el patrimonio mundial; por extensión de estas buenas prácticas, contribuirá a una mayor sensibilización y autoestima entre los olivareros de la importancia que diferentes aspectos no productivos tangibles e intangibles (culturales, ambientales, patrimoniales y paisajísticos) tienen en la consideración social y económica de la olivicultura. En ese contexto, se darán igualmente, según pensamos, nuevas oportunidades laborales necesitadas de cualificación específica, acicates para la incorporación de jóvenes y, en última instancia, una nueva motivación para el mantenimiento de los núcleos rurales.

En un terreno más concreto, las oportunidades abiertas por la Ley del Olivar (contratos-programa para el mantenimiento del olivar tradicional), que pueden verse ahora reforzadas en la redacción de la Primera Estrategia Andaluza para el Sector del Olivar, 2023-2027, y algunas de las novedades contempladas en el régimen de ayudas de la PAC para el período 2023-2037 (en concreto, el Programa sectorial de apoyo al olivar con dificultades específicas y alto valor medioambiental), nos hacen ser optimistas respecto a la reducción de la brecha que separa, por cuestiones de productividad, a los olivares más rentables económicamente de aquellos que tienen producciones menores y sobrecostes (véase Figura 1)

Figura 1. Parcelas de olivar tradicional susceptibles de acogerse al Programa sectorial de apoyo al olivar con dificultades productivas y alto valor medioambiental en la provincia de Jaén 

Fuente: Elaboración propia a partir del SIGPAC 2023, Fernández et al. (2023a) y MAPA (2022b).

Figura 2. Detalles fotográficos de los componentes jiennenses de la propuesta de nominación (de izquierda a derecha y de arriba abajo: Olivares y Torres de Santa Catalina, Orcera; Hacienda La Laguna, Baeza; y Campiñas de Jaén, Arjona)

Fuente: Diputación Provincial de Jaén.

Mientras se van recorriendo nuevas etapas del largo proceso que lleva desde la idea inicial a la inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial, quedan pendientes algunas cuestiones trascedentes. De una parte, consolidar la idea entre los propietarios de las zonas incluidas en la candidatura que ello no implica ninguna determinación, regulación, sistema de protección o requisito añadido de uso del suelo y ordenación territorial adicional a las que ya puedan existir. Por otra parte, en aras a conseguir un mayor apoyo social a la candidatura, es necesario promocionar y difundir de manera precisa, detallada y rigurosa su contenido, especialmente para que pueda ser bien conocida en aquellas zonas más directamente implicadas. Y, en ese sentido, hay que incidir en que el fundamento del mantenimiento del paisaje es que la actividad olivarera siga siendo rentable y que encuentra en la tradición elementos sobrados para encontrar una vía de modernización. Por el camino, afirmaciones que aún aparecen asentadas en la opinión pública, como que es la totalidad del olivar andaluz el que se vería sujeto a protección o, por el contrario, que se trata de una iniciativa solo para la provincia de Jaén, deben ir siendo desechadas.