Entre las teorías científicas que más hondamente afectaron a la religión cristiana, se encontraron las promovidas por Charles Darwin, quien planteó que el ser humano habría experimentado un proceso de evolución semejante al resto de criaturas de la naturaleza, teniendo su origen en antiguos primates que fueron desarrollándose.

Con las teorías de Darwin, la ciencia ponía en entredicho tanto el relato de la creación de hombre y mujer por Dios como, en buena medida, la condición de “verdad indiscutible y literal” poseída por los textos sagrados. Si la creación no pasa de ser un relato, también el resto de páginas de la Biblia podría serlo.

Se planteaban nuevos interrogantes: ¿Quién y cómo era ese Dios creador? o ¿Existía ese Dios realmente?

Guia del espectador