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La Grande Bergére, Jean-François Millet Imprimir E-mail

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Jean-François Millet

(Gruchy, 1814 – Barbizon 1875)

La Grande Bergére, aguafuerte impreso con tinta ocre sobre

papel japonés con amplios márgenes. 317 x 236 mm. Firmado

en la plancha y realizado en 1862.

Referencias: Delteil, 18; Merlot 18.

Tras una formación académica en París, Millet practicó la pintura de retratos y de género en un

estilo tradicional, aunque pronto se decantaría por un estilo naturalista que toma como modelo no solo el paisaje sino

también las labores agrícolas, una práctica nueva y en un principio alejada de las ideas más clásicas de la Academia.

Frente a la representación clásica del paisaje, idealizado como elemento bello, pero carente de otra refl exión, Millet, al

tiempo que otros artistas de su época, buscaría su representación bajo un punto de vista más realista, pero también, se

podría decir, más profundo, pues intenta captar su esencia y su relación con el ser humano. Con este fi n se alejaría de

París para pintar en Barbizon, dedicando desde su llegada una especial atención al estudio de los habitantes de ese medio

rural, cuyas vidas sufridas y esforzadas pero auténticas y desprendidas de las ataduras sociales refl ejan los valores más

profundos del ser humano, alcanzando además tintes que se podrían calificar de heroicos, como no creía poder hallar Millet

en los habitantes de grandes urbes como París. Su celebérrimo Ángelus pintado en 1857 sería un buen ejemplo de este

momento del artista.

Junto a estas representaciones de carácter más humano, el artista iría desarrollando el tema del paisaje, logrando un

creciente reconocimiento que culminaría con la retrospectiva que se le dedicó en la Exposición Universal de París de 1867.

A su gran popularidad contribuyeron decisivamente también sus ediciones de grabados y litografías consideradas

obras maestras cruciales para entender la evolución del grabado en Francia y en toda Europa, convirtiéndose en estos

momentos en una obra de arte independiente con un valor en sí misma. El que presentamos aquí, La gran pastora, podría

considerarse una de sus obras maestras y uno de sus grabados de mayor tamaño, realizado en una fecha de plenitud del

artista, es un espléndido ejemplo del concepto artístico de Millet y de la nueva expresividad del grabado en el siglo XIX.